Marte

[Parte del artículo "Exploración del Sistema Solar" de José Manuel Urech Rivera. Publicado en la Revista de Aeronáutica y Astronáutica en octubre 1982, número 502]

Victoria Crater at Meridiani Planum (cortesía de NASAExploración de Marte

(Distancia media del Sol: 228 millones de km)

URSS

El gran esfuerzo ruso en este caso ha sido muy poco favorecido por la suerte. Los dos primeros intentos oficialmente reconocidos, el Mars 1 y el Zond 2 (1962 y 64) no llegaron a su objetivo, al perderse el contacto a mitad de camino después de recorrer varios millones de kilómetros, obteniendo sólo datos del espacio interplanetario.

Seis años y medio después, en 1971, quizás para recuperar el tiempo perdido, se pasó directamente a lo que hemos llamado tercera etapa de exploración, con orbitadores y sondas de descenso simultáneas. Los sofisticados vehículos Mars 2 y 3 de casi 5.000 kg de peso, llegaron a las proximidades del planeta rojo cuando ocurría la peor tormenta de arena de su historia conocida. Al no estar prevista la posible espera en órbita, las dos cápsulas de descenso tuvieron que ser liberadas a su suerte. La primera se estrelló por un fallo en el descenso, y la segunda logró llegar a la superficie, pero a los pocos segundos dejó de transmitir definitivamente, habiéndose emitido una fotografía totalmente difusa. Sin embargo, la fatalidad no fue total, pues los dos orbitadores cumplieron su misión mandando datos durante varios meses: temperaturas diurnas de +13º C y nocturnas de -110º C, presión de 6 milibares, etc.

En 1973 se intentó realizar otro gran esfuerzo, con cuatro lanzamientos: los Mars 4 y 5 orbitadores y los 6 y 7 con cápsulas de descenso. Pero la fatalidad volvío a presentarse en este ocasión: el Mars 4 no consiguió entrar en órbita, pasando de largo; el 5 que sí lo hizo, quedaba como posible intercomunicador de las cápsulas 6 y 7; la 7 no logró descender, pasando también de largo; y la 6 dejó de transmitir segundos antes de tocar la superficie. Así, lo que podía haber sido un éxito sin precedentes quedó en un espectacular fracaso, aun cuando la misión obtuvo gran cantidad de datos de interés científico.

EE. UU.

El gran interés que siempre ha supuesto Marte para la humanidad, ha sido bastante satisfecho por la exploración americana.

En 1964, con dos lanzamientos (el primero fallido), se consiguió que el Mariner 4 fuera la primera sonda que se aproximara al planeta (10.000 km), mandando datos sobre la atmósfera, y un total de 21 fotografías de la superficie, y que aparecía con un aspecto bastante lunar. La experiencia se repitió en 1969 con los Mariner 6 y 7, y no sin dificultades se aproximaron a unos 3.300 km de la superficie, mejorando la información física y química de la atmósfera, cuyo principal constituyente es CO2 y mandando un total de 200 fotografías de la superficie que ya aparecía algo más variada, con zonas desérticas, otras caóticas, los clásicos cráteres de impacto meteorítico, y el casquete polar cubierto de blanca nieve carbónica.

Es en 1971 cuando se da otro paso gigantesco al iniciar la segunda etapa de la exploración con la puesta en órbita del Mariner 9 (el 8 falló en el lanzamiento). Su llegada, coincidente con la gran tormenta de arena que cubría totalmente al planeta, causó bastante depresión a los científicos. Sin embargo, un mes después de estar en órbita, la tormenta empezó a amainar, y comenzó un gran espectáculo de insospechados descubrimientos, Estos no pueden ser resumidos en la brevedad de este artículo, pero se mencionarán algunos de los más significativos:

- Las más de 7.000 fotografías que permitieron realizar un mapa detallado de casi la totalidad del planeta.

- El gran cañón de una longitud que cubriría Estados Unidos de costa a costa, con una profundidad de hasta 6 km y anchura de 120 km, es inmensamente mayor que el Gran Cañón del Colorado en nuestro planeta.

- Cauces secos de ríos de unos 600 km de longitud y 6 de anchura, con sus afluentes y meandros.

- La montaña volcánica "Nix Olímpica", con 500 km de anchura en su base.

- Las fotografías de los dos satélites Phobos y Deimos.

- La variación estacional del casquete polar.

- La evolución de algunas formaciones nubosas, la erosión por viento y la formación de duans y un muy larog etcétera de detalles físicos y químicos.

Finalmente, el proyecto Viking en 1975 inició la tercera etapa de exploración, con dos vehículos compuestos de orbitador y módulo de descenso y un peso total de 2.800 kg. Contrariamente a lo que hicieron los vehículos rusos en 1971, éstos entraron en órbita y se dedicaron a explorar detalladamente durante casi un mes los posibles lugares de "aterrizaje". Sólo entonces se atrevieron a liberar los módulos de descenso. Esta sofisticada y costosa misión despertó una gran expectación, pues además de las observaciones más o menos clásicas, pretendía realizar varios experimentos de tipo bioquímico para determinar la posible existencia de vida micro-orgánica en la superficie del planeta vecino.

La cantidad y calidad de los datos obtenidos fue un extraordinario éxito que quedó en parte borrado al no conseguir probar la existencia de vida microbiana (sin tampoco descartarla totalmente). No obstante, las fotografías obtenidas por los dos orbitadores muestran formaciones y fenómenos variables de indudable interés, incluso detectando gran cantidad de agua permanentemente helada en las capas de los casquetes polares. Y las espectaculares panorámicas obtenidas in-situ por ambos módulos, que al haber elegido de forma conservadora los sitios más seguros para el descenso, presentan un auténtico desierto rojizo, salpicado de piedras y rocas de diferente tamaño. Quizás el futuro de la exploración permita arriesgar el descenso en zonas más significativas que un desierto, y se encuentren aún sorpresas.

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